Tolerancia, templanza y respeto


Tolerancia no es sinónimo de respeto, ni lo garantiza. Tampoco podría serlo de templanza. Tolerancia es recibir la manifestación del otro como correcta, aunque sea perjudicial. Implica tener fuera de vista el enfoque propio sobre lo que se quiere para uno mismo y asumir una posición de silencio y sumisión frente a la actitud del otro. Personalmente considero que ser tolerantes es una virtud que debemos y necesitamos desarrollar mientras no sabemos cuál es nuestro objetivo y nuestra esencia, de lo contrario no podríamos llegar a descubrirlo. 
Tolerancia: Puede una persona pasar por la experiencia de tolerar la violencia de su pareja hasta morir a causa de ello, sin alcanzar a trascender su posición. O puede tolerar la violencia hasta llegar a descubrir qué quiere para sí misma, o mejor dicho, que éso no es lo que quiere para sí misma. Entonces, al saberlo, ya no habrá manera de que vuelva a tolerar actitudes de violencia en su contra. La tolerancia habrá marcado su final en ese momento. Esta virtud puede ser necesariamente pasajera y/o circunstancial (tolerar casualmente cosas que nunca más se repiten), o puede ser mal comprendida como forma de vida. La segunda opción, consecuentemente genera falta de respeto hacia uno mismo y, por ende, de parte de los demás. La primera abre el camino al auto-respeto.
Templanza: Una persona que definitivamente no tolera violencia desde la primera vez que se le presenta la situación, es una persona poseedora de la virtud de la templanza. La templanza es la actitud de alguien flexible que cede a adaptarse a la propuesta del otro siempre y cuando ésto no implique faltar al enfoque propio. El ser templado acepta sólo las propuestas que construyen. Si ésto fuese de otro modo, indudablemente las rechaza. Alguien templado jamás pagará el precio de perder de vista su enfoque para complacer al otro, destruyendo su desarrollo interior. Éstas personas toleran todo lo que no atente contra su propia integridad. Esta virtud es signo de auto-respeto, y atrae el respeto de los demás.
Respeto: Esto es un resultado, que nosotros podemos generar o truncar según la forma de relacionarnos que tengamos con el otro, si esa forma nace del auto-respeto o desde la búsqueda de él. Es la respuesta o devolución que se pone en juego en las relaciones. Si siento que no recibo respeto, el otro no es alguien que no sabe respetar, sino que yo no estoy generando el resultado que espero. Nadie es irrespetuoso, en todo caso es alguien que está ahí devolviéndome el reflejo de quién soy, favoreciendo el camino de reencuentro conmigo misma, con mi enfoque, con mi objetivo y con la posibilidad de despedirme de la tolerancia, que útil me ha sido, para comenzar a vivir mi auto-respeto a través de la templanza y el respeto que le es inherente.
Creo que es muy importante aclarar estos puntos, porque por más otros que condenemos, no aseguramos que el auto-respeto se esté desarrollando. No importa que metamos a todos los "irrespetuosos" del mundo presos, siempre habrá más... como resultado de ese hueco que sigue ampliándose sostenido por el discurso de la eterna tolerancia.

No está mal que la tolerancia se te acabe, al contrario, es un excelente signo de auto-respeto. Pero trabajemos en esto, ayudando al resto a ver la diferencia de conceptos. Sigamos trabajando en el meollo de la cosa, en la causa del efecto que se condena.

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