Las personas malas no existen, son un mito.

He tardado 29 años de mi vida, mi vida entera, en comprender e incorporar por completo esta idea...
No existen las "heridas" por las que he sufrido, no existen las "injusticias" de las que me he quejado. Nadie debe pedirme perdón por nada, y ni siquiera debían hacerlo cuando yo lo esperaba. Todas las personas que han pasado por mi vida han sido liberadas de toda demanda o asunto pendiente originado por mi parte.
Cada persona hizo (y hace) lo mejor que pudo en un momento determinado de su vida. Y con lo mejor me refiero a lo que fue un producto genuino de su particular conciencia. Seguro, había otras opciones, como las hay siempre, a cada instante de la vida, pero sólo se puede elegir una, y esa siempre es la correcta por el sólo hecho de ser la elegida, la sentida, la tocada. Yo elijo también, todo el tiempo, y mis elecciones no siempre son las mejores desde afuera, sólo son la mejor elección desde mí, desde mi punto de vista y desde mi sentir.
El amor incondicional no es otra cosa que aceptar al otro tal como es, con todo lo que ello implica, como si ese otro fuera yo mismo. El nivel de aceptación que yo tengo para con el otro, es siempre proporcional al nivel de aceptación que he alcanzado para conmigo misma. Por eso, aceptar cómo el otro es, no significa perder el amor propio. Al contrario, el amor propio restaurado es el que enseña a amar incondicionalmente, sin que sea necesario dejar de ser una como desea ser. Sólo del amor propio puede nacer el amor incondicional, ya que si estoy en paz conmigo estoy en paz con todos y no tengo miedo a nada, porque soy libre y me siento segura. Nada es una amenaza para mí.
Las personas que he etiquetado de "malas" o de lo que fuera, simplemente son personas que hicieron elecciones, elecciones que no fueron las que yo hubiese hecho, y que aún así tienen el mismo valor que le doy a las mías. Cada cosa que alguien hace o dice es pura y exclusivamente su elección, y es digna de aceptación. La dignidad no hace selecciones desde el amor incondicional, absolutamente todos somos dignos de aceptación y de respeto. Sin excepciones. Y el perdón es algo que sólo debemos practicar hacia nosotros mismos. Porque cuando uno se acepta por completo y se perdona por no haberse aceptado antes como quien verdaderamente es, se transforma en alguien capaz de amar sin condiciones.
Absolutamente todas las personas me han conducido a sentir esto. Asi que doy gracias absolutas a todas las personas, por todas sus valiosísimas elecciones.
 

5 comentarios:

  1. Hola Laura:

    En primer lugar felicitarte por tan bello artículo.
    Como dices, creo que la clave para poder querer a los demás es "quererse a uno mismo". Sin embargo, para quererse bien es necesario haber superado esa prueba del autoconocimiento y autocrítica que nos lleva a la senda de ser buenas personas. El problema surge en que a lo largo de la vida te topas con gente que, paradójicamente, se quieren tal y como son, aunque no paren de hacer el mal a sus semejantes. ¿De quien sería la culpa?. No lo se; dicen que somos el resultado del trato que nos da la gente con las que nos cruzamos a la largo de nuestra existencia, por lo que si nos portáramos mejor los unos con los otros, tal vez cunda el ejemplo.
    Particularmente, he llegado a convencerme de que el ser humano es cruel por naturaleza, ya que la naturaleza lo es en sí misma. En nuestro estado "salvaje" somos egoístas, crueles y no dudamos en hacer el mal para nuestro beneficio propio. Por eso debemos hacer uso de la razón, el estudio, y recibir eso que llamamos EDUCACIÓN, para ser lo menos "naturales" posibles.
    Un saludo.

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  2. En algún momento pensé lo mismo que vos, y entiendo tu visión. Pero el ser humano no es cruel por naturaleza, la naturaleza tampoco. Yo, como el tema es muuuy complejo y no me alcanzaría a expresar del todo bien en un comentario, te invito a leer mis otras publicaciones que pueden aclarar lo que pienso al respecto. Yo creo que no empezamos el viaje es estado de distorsión, sino que la generamos luego. Un beso grande.

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  3. Pues a mí me pasaba todo lo contrario. Creía que en nuestro estado natural éramos buenos (como defiende Rousseau), y que la sociedad era la que nos corrompía, y ahora pienso todo lo contrario.
    De todas formas, creo que el punto de vista que tengamos sobre el asunto es lo de menos siempre y cuando tengamos claro que, tal vez, individualmente no tengamos el poder de cambiar el mundo, pero sí de hacer de éste un mundo mejor para aquellos que nos rodean. Y si todos hiciéramos lo mismo, este hecho se convertiría en un enorme big-bang a escala mundial. Así, si que podríamos hacer de este un mundo mucho mejor.
    Un saludo.

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  4. Hola.

    El bien y el mal son palabras para designar a lo que nos gusta y nos disgusta, y como no hay un gusto universal, no hay una ética universal... el bien y el mal son un mito, por lo que no hay personas malas, es cierto...

    Tardé 33 años en racionalizar esto (me aventajaste un cacho), igual por ahí no coincide con tu pensamiento al que libremente expandí por ahí, para mal, por ahi... para bien.

    Salud.

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  5. ¿Qué cosa podria no coincidir con mi pensamiento? No me quedó clara esa parte. Pero en cuanto a lo demás... Gracias, y cada quien con sus tiempos. Todo sucede en el momento perfecto. Asi que a celebrar que lo hayas descubierto también. ¡Un abrazo!

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