YO SOY LA QUE QUEDA


Me senté frente al espejo
con derrames en los ojos
Derrames de sangre, 
de pregunta harta,
de búsqueda encerrada.
Ví pasar una a una mis caras:
la de Bailarina de Tango
la de Instructora de Yoga
la de Maestra de Reiki
la de Madre soltera
la de Soñadora Consciente
la de Columnista de Cultura
la de Ama de Casa
y llegué al lugar detrás de ellas:

¡Yo soy la que queda!
No la que baila
sino la que queda luego
No la que da Yoga
sino la que queda luego
No la que da Reiki
sino la que queda luego
No la que educa
sino la que queda luego
No la que interpreta
sino la que queda luego
No la que entrevista
sino la que queda luego
No la que limpia
sino la que queda luego
¡Yo soy la que queda!
La que sale,
la que despierta y brota
y se disuelve despacito
en las palabras que la empujan
y la descubren de repente,
exponiéndola a este mundo
que no tiene una morada
para la nada que la habita

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