Las personas sólo son tóxicas cuando nos ponemos en el papel de víctimas

  Siempre que escucho hablar de personas tóxicas (dando vueltas alrededor de Stamateas, más que nada) me suena raro. He pasado mucho tiempo pensando en eso, tratando de descubrir qué me pasa a mí con eso. Y es que yo también he estado excusándome diciendo que tal persona es demasiado conflictiva, demasiado habladora, demasiado demandante, etc., etc. Y por supuesto, todo eso que me sirve de excusa son reflejos de mí misma. Ya todos hemos leído o escuchado eso a esta altura: "Todo lo que te incomoda o enoja del otro es un reflejo de algo que nos has resuelto en tí mismo". Hay que reunir el valor para asumir que nadie escapa a esa verdad.
  Todos crecemos rodeados de personas que nos dicen que no frecuentemos a ciertas personas, que nos alejemos de otras. Nos enseñan a temerles, a juzgarlas, a ponernos en un falso lugar de superioridad. Las madres somos las primeras. Trasladando miedos propios a nuestros hijos, truncando y limitando los resultados de sus experiencias, determinando a priori sus fracasos. Nada más egoísta, en nombre de un amor que no es más que miedo.
Hasta hace unos días he vivido repitiendo este patrón, esquivando gente con la excusa de cuidar mi energía, de cuidar mi salud emocional, de un montón de estupideces que ya no puedo ni deseo sostener más. No puedo avanzar en mi camino espiritual negándome en ustedes (otros yo). Cada camino es sagrado, incluso cuando no se parece al mío. Y sin reconocer eso, no puedo seguir adelante, mi energía no fluye sin asumirme en ustedes. He sufrido resistiéndome a esto, y no voy a negarlo más.
Personalmente he pasado la vida siendo "apedreada" por manifestarme libremente, y a causa de eso también he acusado a otras personas por hacerlo. Pero elijo mutar de víctima a ser humana íntegra. Hoy siento que, como mi inconsciente atrae a cada persona que hace contacto conmigo, voy a aceptar cada contacto sin miedo. Cada uno tiene en su camino lo que merece, lo que ha atraído, lo que se ha ganado y lo que necesita para crecer. Todo lo que te han hecho y dicho, lo has merecido. Y si ha dolido, no es casualidad. A mirarse. Las opciones son dos: resistirse y escapar, sufriendo por ello en cada pausa, o asumirse y dejar que duela intensamente por última vez. Las demás personas pueden ser y hacer o no lo que se les antoje, y mientras yo esté en mi eje, nada puede afectarme. Si me afecta, lo asumiré sin responsabilizarlas ni juzgarlas. Es muy fácil y muy cómodo acusar a los demás del estado de uno, pero no es sincero. Lo sincero es asumir que una no ha desarrollado la capacidad de asumirse en el otro.
  La resistencia es el camino más largo a todos lados. Hace días le pregunté a un amigo algo que me pregunté toda la vida: "¿Qué sucedería si nadie temiera ni se resistiera a ser violada/o, sexualmente hablando?." Siempre me pregunté qué pasaría si alguien intentara violarme y yo (consciente de que mi cuerpo es algo que no voy a llevarme del mundo porque es sólo un envase) pudiera decirle sonriendo: "Dale, buenísimo"... Sé que siempre hago preguntas jodidas, pero me sirven mucho. Respóndansela hasta el final. Dejen que la cadena de respuestas los lleve hasta donde ya no pueda decirse más. Enrósquence hasta parar. La respuesta es que con el tiempo se acabarían las violaciones, porque no habría resistencia y no habría lugar mental que alimente la enfermedad que hace a un violador querer poseer lo que se le es negado. Simple psicología inversa si se quiere.
  La resistencia nos enferma porque nuestra esencia nos pide constantemente trascender los límites que se nos presentan. Venimos a eso al mundo, a buscar y buscarnos detrás de todo eso que nos limita. En la resistencia se sostiene el machismo. Cuando un hombre me dice algo en la calle mientras voy pasando, lo miro con cara de nada, como si sólo pasara y nada hubiese escuchado. Sin miedo, sin rechazo, sin vanidad, sin nada. Igual que miro a la abuela sentada en la reposera o a su perro. Y cuando el tipo se da cuenta de que no alimento su necesidad de sentirse superior, de que no pudo marcar nada en mí, se decepciona. Mientras más nos resistamos a los piropos, más piropos habrá. No podemos obligar a los otros a respetarnos, el respeto es algo que brota de la piel. Si una se asume víctima, siempre lo será. Esa fue mi solución ante los benditos albañiles. Jaja. Gracias a ellos por tantos años de decirme cosas que me enfurecían.
  A propósito de esto, hace un tiempo fui a un recital y alguien me tocó la cola. Durante el primer segundo pensé en darme vuelta, detectarlo y dejarle la mano marcada en la cara.(antes hacía eso y lloraba, me sentía ultrajada). Pero en el segundo número dos, pensé: "Es una parte de mi cuerpo, igual que el brazo, que la cara, que la pierna o o planta del pie. No tiene sentido enojarme.". El hombre que hace eso, busca lo mismo que el hombre que piropea: poder sobre la mujer. Y mi respuesta es la misma: "A otro perro con ese hueso. No tenés poder sobre mí". Desde este lugar mental pude dejar de sufrir por los dos intentos de abuso experimentados durante mi infancia. Tenía pánico de encontrarme bajo el mismo techo que quien fue mi tan rechazado maestro en esa experiencia. Mi miedo lo atraía constantemente. Un brillante día, lo miré directo a los ojos y pude verlo como a un ser humano atrapado en las necesidades de su cuerpo físico, más alejado de la libertad que yo, y lo perdoné. Le perdí el miedo. Tras el contacto visual, se extrañó, me miró asombrado unos segundos y luego agachó la cabeza retirándose del lugar. Desde entonces dejé de verlo. Ya no hay resistencia, no hay miedo, no hay atracción. Ya no temo a las violaciones, a los abusos. Nadie en la calle puede tener poder sobre mí porque no atraigo eso. Ya no, soy energéticamente hablando, un blanco atractivo. El inconsciente de un abusador percibe la energía, el nivel de miedo en alguien, huele su fuente de alimento.
  Con todos los tipos de personas que creemos tóxicas, pasa lo mismo. Alejarse físicamente de alguien no resuelve nada, hay algo que resolver adentro de uno mismo. Sin hacernos cargo no evitamos el reflejo, otras personas vendrán una y otra vez a hacernos sentir exactamente lo mismo que rechazamos, hasta que logremos hacerlo consciente. Sólo entonces se disolverá el problema. Las personas pueden ser contempladas o descartadas a nuestro antojo, pero el problema que nos presentan se repetirá las veces que sea necesario a través de distintos cuerpos.
  Obviamente comprendo que antes uno debe desarrollar la capacidad de responsabilizarme totalmente de sí mismo, cosa que no es fácil y que lleva un tiempo. Pero lo importante mientras se trabaja en eso es poder ser sincero y decir: "No me acerco a tal persona porque aún no puedo manejar las sombras que su luz evidencia en mí. Aún no encuentro las herramientas para trabajar frente a ese ser/espejo". Esta es la verdadera razón por la que cortamos relaciones, porque no sabemos manejarlas, porque nos quedan grandes. Pero una vez que estamos listos para integrarlo todo, fundirnos en eso del otro que tanto nos aterra, entregarnos al evento, es el secreto de la libertad.
  Muchísimas gracias a la vida, a mi homeópata y a las flores de Bach que me pasean con un enorme farol, hace dos semanas, por el mismísimo infierno de mi conciencia. Jajajaja.

4 comentarios:

  1. Estoy d acuetdo con tigo en tus planteamientos, pero cuidate d no confundir una manifestación sincera d amor con un piropo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja. Claro. No te preocupes. :-) Gracias por el consejo.

      Eliminar
  2. Me gustó mucho tu reflexión, y me pareció muy interesante, quizás porque me deja más interrogantes que certezas, y porque no, un poco contrariado, ya que también fui un evitador compulsivo de cierto tipo de personas, en favor de "mi propio bien", resignando seguramente muchas experiencias y momentos buenos, cosa que recién hoy me cuestiono. Pero no puedo dejar de pensar en si es realmente viable poder fundirnos con el otro plena y constantemente, y poder mantener nuestra entereza emocional para que sus actos no nos lastimen, o poder relativizarlos siempre.
    Gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿La perfección es viable? ¿El horizonte es tangible?
      Quizás no... ¿pero eso nos detiene en la búsqueda de auto-superación?

      Eliminar