Soy oscuridad

  Vivimos con miedo. Es nuestra base. Nuestras vidas se tratan de ser equilibrados para poder sostener un estilo de vida, acorde a las necesidades de quienes nos rodean, que no son más que excusas para no ser quienes anhelamos ser. "Lo que pasa es que tengo un hijo", mi excusa hace trece años para no ser y mantener todo bajo control. "Soy un adulto de tantos años y no tengo casa, o trabajo estable", "No puedo, tengo que alcanzar tal objetivo" ¡Mierda!Esas son nuestras preocupaciones. Qué mediocridad. Nuestros objetivos siempre apuntan a lo que está bajo control. Vamos en sentido opuesto al ser, siempre amoldándonos a lo que los demás quieren ver en nosotros, para no incomodarlos y generar que nos excluyan. Mundanidad. Todos adaptados a la línea del equilibrio para que nuestros hijos continúen repitiendo el mismo modelo de camino por los siglos de los siglos, Ese es el mandato familiar y social del que necesito liberarme: el debido equilibrio (no el equilibrio).

  En este camino de "amor propio" (cada vez necesito menos del famoso concepto de amor propio), evitamos a personas que "nos hacen mal", como si alguien más que nosotros pudiéramos hacernos mal. Si fuéramos quienes queremos ser, estaríamos a salvo de todo. Seríamos inmutables. Sólo somos vulnerables a lo externo porque por dentro estamos incompletos tratando de ser algo que no somos: equilibrio. Creo que personas libres no necesitarían cultivar el amor propio, porque no necesitan cuidarse de los demás.
  Se me estruja el plexo solar, de angustia, cuando me acerco al tipo que me sacude toda el alma porque no puedo predecir uno solo de sus comportamientos y me aterra perder el control de mí misma (entregarme a emociones que no me muestran estable) bajo su influencia, porque pasé mi vida sobreesforzándome para ser alguien que encaje y aunque sigo sin lograrlo, tiendo a creer que esa estupidez me salvará de algo. Y no me salva de nada, sólo me mantiene en pausa. Esa persona que me desestabiliza es mi espejo, la otra cara de mí. Mi locura, todo lo opuesto al control. Cierta vez me dijo: "Tenés miedo a perder los estribos y por eso te vas sola. Sos manipuladora y mentirosa, tenés a la gente engañada". Pasé horas no haciéndome cargo de eso, gracias a mi tan desarrollado ego. Pero algo me hacía seguir escarbando en la idea... Y es cierto, los engaño, quiero controlarlo todo la mayor parte del tiempo porque tengo miedo a manifestar mi luz, la lealtad a mi ser, mi desequilibrio, mi energía libre del control. Y la gente espera eso de mí, equilibrio. Yo debo sobreentenderlo, además. Es un deber moral/social que debo saber de antemano: "LA PROFE DE YOGA NO PUEDE SER, deber ser como todos esperamos, o le quitaremos la credibilidad por convención". 

  Es fácil, acuso al otro de loco (desequilibrado) para que no pueda evidenciar mi cobardía ante mi propia soltura. Acreditar a ese otro en su comportamiento desestructurado es asumir que no sé vivir. Yo hago eso con los demás y los demás hacen eso conmigo. Unos más, otros menos, pero todos nos lo hacemos. No sabemos vivir, y en vez de abrirnos a aprender, nos autoengañamos y engañamos a todos enseñándoles a autoengañarse.
  Yo pensaba que la persona que "me hace mal" representaba mi oscuridad, hoy descubro que es mi luz. Esa persona no tiene algo oscuro que debo trabajar en mí, tiene una luz que debo despertar en mí. Necesito permitirme eso que me muestra el otro para dejar de temerle y reproducirlo inconscientemente (Por esta idea se lo juzga tanto a Jodorowsky. Le amo.) He estado etiquetando de oscuridad a la luz. La oscuridad soy yo, reprimiendo eso que necesita salir a ser. Manipulándolo todo para acallarlo. Vivo en la oscuridad, y lo que me trae luz me aterra. Me asumo más oscura que luminosa.
  Perdamos el control, y seamos la luz que sólo los locos nos muestran. El deber ser equilibrados sirve para justificar nuestra oscuridad, nuestro miedo a ser. Es un lugar mental, igual de válido que todos los demás y sirve en determinados ciclos para muchas cosas (aprovecho también para agradecer su utilidad), pero a partir de hoy quiero ser libre de éste también, como he logrado serlo de otros. Ya no me sirve. Todo placebo me aleja de la verdad.

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