Antes de partir...

  Hoy desperté en este lugar pensando que es la última vez que tendré esta sensación de pertenencia. Recordé lo que soñé, repasé los pendientes para hoy y el más urgente era en casa de mi madre. Me desperecé rápido, junté cosas y salí hacia allá.
  En esa casa que me contuvo unos veinte años salí al patio, me paré de cara al sol, comencé a observarlo todo y a recordar… El árbol en el que un día me puse a hacer una casita de madera con mi hijo, mi huertita, la comunidad de aloe veras que generó la plantita que rescaté de la calle, el techo al que me subía cuando necesitaba aislarme de todos, el audio que una vez grabe allí con los cantos de los pájaros… Y a esta altura ya empecé a lagrimear. Recordé de repente, con el calor del sol, las charlas con mi madre tomando mates en plenas siestas… Su voz, sus sueños incumplidos, sus confidencias, su amistad… Giré la cabeza para mirar el siempreverde que ella tanto amaba y mi llanto brotó sin tapujos. Caminé hasta ese arbusto enorme y me abracé a sus anchas ramas como si la mujer que yo extrañaba estuviera allí, abrazándome también. Seguí llorando y pensando “eras linda, mamá” deseé poder saludarla antes de subir al colectivo esta noche.

  Caminé dando vueltas en ese patio, rememorando las veces que hice lo mismo para detener mis pensamientos hace años. Vino a mi mente la imagen de la araña que caminó sobre mi cuerpo en una de mis meditaciones sobre ese césped, el colibrí que visitaba el romero, mis hermanos jugando a la pelota, mi padre acostado en el agua dentro de la pileta riendo a carcajadas (el sí que sabía jugar), mi vida cuando tenía padre y madre y yo podía acudir a ellos para pelearlos o sentirlos cerca como modo de transitar mis emociones. Ya no están. Mis hermanos ya no juegan juntos. Yo me voy, conmovida y agradecida.



Escuchar canción: Laura va

2 comentarios:

  1. Lo dicho. Transmitís tus emociones al punto que uno las hace propias. Reviví mis propios momentos, mi madre y yo soltándole el nudito del delantal y alguna que otra arañita descendiendo por su hilo de plata. Te irá bien. Donde sea que vayas.

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  2. Oh... Gracias. Fue un día de tremenda sensibilidad ese antes de salir. Subí al colectivo y lloré todo eso y mucho más ¡Pero estoy bien! Donde quiero estar, tranquila, dichosa, paciente. Te abrazo y agradezco con amor.

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