Números

  Anoche, como ya me había sucedido días antes, al observar las cosas a mi alrededor, detecté una especie de red que todo lo abarcaba. Era como si me hubiese colocado lentes con un filtro de red y todo lo que observaba estaba cubierto por ésta. Tenía movimiento, como si fueran diminutísimas luces que se prendían y se apagaban constantemente. Hasta ese mismo punto llegó la misma experiencia la vez anterior. 
  Esta vez la situación fue más extensa. Primero me pareció que eran como píxeles, pero en el mismo instante en que me pregunté qué era exactamente, mi mente hizo un zoom y pude ver este fenómeno detenidamente, muy de cerca. Eran números. Infinitas series de líneas y filas de números encolumnados, en movimiento constante y tenían la misma apariencia que los de la máquina de escribir. Permanecí quieta, muy quieta, temiendo perder la fortuna de continuar viendo lo que veía. Entonces, noté que una de las columnas no era como todas las demás, tenía los colores verde y rojo. Eran filas intercaladas, fila roja, fila verde, fila roja, fila verde, etc. Y cada una giraba dentro de esta gran columna hacia lados opuestos, ïzquierda o derecha. Las filas rojas estaban repletas de números cero y giraban a la izquierda y las verdes de números uno que giraban hacia la derecha. Cerré mis ojos con fuerza y volví a abrirlos varias veces, y el espectáculo continuaba allí, envolviéndome. 
  No estaba soñando, no había ingerido nada, no había excusa que explicara algo de todo ésto. Pero de repente, la imagen cambió. Ví una "escena", por llamarlo de algún modo, compuesta por objetos cotidianos totalmente suspendidos en el aire, otros posando sobre cosas (debido a la lógica gravedad que experimentamos) y otros elementos en natural movimiento. Como si realidades con tiempos diferentes convivieran (mi intelecto cree que lo hacen, dicho sea de paso) y yo pudiera observarlas suceder simultáneamente. Luego todo se esfumó, estaba muy desconcertada pero el gran cansancio que sentí me hizo dormir. 
  Sentí que había estado dentro de una computadora, o que había ingresado a mi mente cuando tenía diez años y estudiaba el código Ascii, o que estaba a punto de sufrir un ACV (todavía considero esa opción). No supe bien que pensar, a pesar de ver y sentir con alta lucidez. Aún no lo sé, pero preciso abrir estas puertas...


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