Amar es sacralizar

Cuando era muy chiquita, leía por ahí que las personas podemos viajar con nuestra mente adonde se nos antoje. Nunca lo dudé y , gracias a eso, el vaporcito del mate me lleva de viaje...
Alguien se mueve a mi alrededor sosteniendo la dualidad necesaria para que yo, desde mi aparente quietud, ame la identidad en transformación del agua, la ascendente opacidad del proceso contrastada por la luz del sol y el aire que dirige tan etérea danza...
Amar es contemplar la absoluta sacralidad de todo aquello que es, tal como es.



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