Loba

  Me acosté cansada. Soñé que caminaba pocos metros junto a un lobo de mi misma altura, en línea recta. Llegamos a una curva y me miró transmitiéndome lo que seguía: él se detendría allí a observarme y yo tendría que caminar lentamente hasta llegar al límite de este tramo, sin mirar atrás en ningún momento, ni siquiera al terminar de dar los pasos necesarios. 
  Yo sabía que debía hacerlo, que estaba ahí para afrontar el inmenso miedo que me daba desconocer qué sucedería cuando me detuviera, y daba pasos. Sentía la fuerza de esa presencia bestial detrás de mí y me sentía cada vez más valiente. Cuando llegué al final, supe, como si siempre lo hubiese sabido, que ese lobo se lanzaría con toda su fuerza sobre mí, ingresando a través de mi espalda a mi interior.   Nos fusionaríamos. Se integraría a mí, al fin. Sonreí, feliz, emocionada, gloriosa, expansiva, casi libre. Aflojé cada parte de mi cuerpo, abrí mis brazos y cerré los ojos, entregada al devenir.
  Desperté.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario