Nadie es imprescindible

  Hace mucho tiempo siento incómodo que me digan que me extrañan. Yo no extraño. Discúlpenme, o discúlpense a ustedes la expectativa. Entre los hábitos complacientes que trabajo para liberarme está el de responder "yo también" cuando alguien dice haberme extrañado. Voy a disolverlo del todo hoy. Quien vive en el presente no extraña porque no está en un lugar mental que no sea el ahora. Los amo, sí, incluso cuando proyecto emociones negativas en ustedes, porque amo al ser humano, porque amo la vida y a todo lo que es. Pero no los extraño. A veces deseo verlos, compartirme/los, pero es un deseo nuevo cada vez que es. No es un deseo basado en la carencia. Cuando los veo, los disfruto, vivo la dicha que me generan, y esos sentimientos no se terminan cuando ustedes se retiran de mi lado. Al contrario, nutren mi bienestar y me permiten amarme a mí misma en soledad también.
  Todos somos importantes pero nadie es imprescindible. Necesitamos compartir energía, esencia, no identidades. Necesitamos compañía para crecer, pero no dependemos de algún individuo determinado. Por eso creo importante concienciar que somos porque todos son, porque la especie y el Universo nos hacen células colaboradoras. Si una célula de mi cuerpo muere, el cuerpo sigue funcionando. Somos parte de un gran todo, pero nadie es todo para alguien (aunque así lo crean o nos lo expresen). 
  Todos pueden vivir sin alguno de nosotros y nosotros podemos vivir sin algún otro. Incluso si ese otro es nuestro hijo. Aunque el dolor sea incomparable, podemos. Más tarde o más temprano. De hecho, son cosas que han terminado de enseñarme eventos tales como la partida de mi hija y de mis padres. Y las agradezco.
  Vivamos el presente, eso es el amor para mí.




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