Propósitos

31/12/17


  Quiero desatender mi autoimagen y dejar de defender mi reputación, de controlar lo que el otro, con su correspondiente libertad, elige ver en mí. El mundo entero merece mi respeto. El yo es una creencia. Todo lo que es posible ser habita dentro de mí.
  Quiero dejar de considerar siempre a los mismos amigos y de obviar la opción de compartirme con personas que desnaturalizan la zona de confort de mi identidad. El mundo entero merece mi abrazo. La amistad es una creencia. Todos los seres humanos son posibilidades. 
  Quiero dejar el hábito de derrochar opiniones y quiero tener la consciencia suficiente para decirme siempre a mí misma las mismas cosas que, por negármelas, luego proyecto y acuso afuera. El mundo entero merece mi integridad. La ideología es una creencia. Veo el mundo como soy, aceptarme en él es imprescindible para amar la vida.
  Quiero dejar de identificarme de forma exclusiva con cualquier clan y de sobredimensionar la importancia que le corresponda. El mundo entero merece mi participación. La pertenencia es una creencia. La admisión de la tierra es la única que preciso para manifestar mi humanidad.
  Quiero dejar de colaborar con la guerra entre polaridades reforzando la realidad víctimas/victimarios y quiero abogar por la trascendencia de tal dualidad. El mundo entero merece mi misericordia. La moral es una creencia. No hay bueno y malo, hay decantación de amor y miedo.

  Toda causa tiene su consecuencia y toda consecuencia tiene su causa. Dado el avance de la historia y la inconsciencia con que la hemos transitado, toda causa puede ser una consecuencia y toda consecuencia puede ser una causa. Podemos pararnos todos en medio a discutir sobre cuál es una y cuál es la otra, y seguramente no estaremos todos de acuerdo, pero las dos cuestiones son inherentes entre sí. No es posible que una exista sin la otra porque se sostienen entre sí, sólo la integración habilita el siguiente nivel ¿Tiene sentido esta disputa?


No hay comentarios.:

Publicar un comentario